6 formas de lograr que nuestros niños coman verduras

A veces, nuestros niños pueden negarse a comer ciertos alimentos, ya que tienen prejuicios o desconfianza de cosas nuevas. Es habitual que sientan predilección por la comida chatarra y que en ese contexto se resistan a comer verduras. Sin embargo, como padres debemos esforzarnos para que nuestros pequeños tengan una dieta sana y equilibrada, lo que incluye también verduras. Incorporar verduras en la dieta diaria es positivo para la salud de los niños y para prevenir enfermedades como la obesidad.

verduras

Te enseñamos 6 formas de lograr que nuestros hijos coman verduras.

  1. Demos un buen ejemplo consumiendo nosotros mismos los alimentos que les servimos a los niños. La decisión sobre qué comen los niños la tomamos los adultos y somos los encargados de educarlos para que consuman comida nutritiva, limitando la comida chatarra llena de azúcar, grasa, colesterol, sodio, conservantes y colorantes. Es preferible enfocarse en comidas caseras y sencillas, con ingredientes naturales: muchas frutas y verduras, carnes y pescados de buena calidad y granos completos.
  2. Si nuestros niños se muestran negativos ante la incorporación de nuevos alimentos, tratemos de introducirlos paulatinamente y con originalidad. Por ejemplo, algunas verduras pueden ser guarnición de otro plato, hasta pasar de a poco a ser más gustoso para los niños y ser un plato principal. También la presentación de los platos es clave: a los niños tal vez nos les parezca tentador una berenjena al plato, pero sí la rebozamos y la presentamos como una milanesa pueden asociarlo a algo que ya les gusta.
  3. Comamos en familia: darle a los momentos de almuerzo o cena el mayor espacio y tiempo posible mejora la ingestión de alimentos evitándonos el estrés y facilitándonos la digestión.  Además, nos ayuda a relacionarnos como familia y a compartir tiempo de calidad juntos.
  4. Es importante, escuchar las sugerencias de los niños en cuanto a sus gustos y no obligarlos a comer alimentos que no quieren, pero ante su negativa debemos buscar reemplazos saludables a aquello que no quieran consumir.  
  5. Evitemos recompensar a los niños con comida por una buena acción. Premiar a los niños con dulces o golosinas puede desarrollar en el niño una relación emocional con la comida compulsiva y poco sana.
  6. Invitemos a los niños a participar de todo el proceso de elección de alimentos. Ir de compras juntos y preparar la comida en familia mientras charlamos sobre las propiedades de cada fruta, verdura y alimentos puede ser útil para educar a nuestros hijos para que entiendan mejor todo el proceso alimenticio y cómo llega la comida a la mesa. Crear recetas sencillas y divertidas les animará a probar cosas nuevas. ¡Después de todo, ellos las habrán preparado! 

¿Qué te parecen estas ideas? ¿Se te ocurren otras? 😉

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